Abrir o no las aulas, esa es la cuestión.

Hace dos semanas el Ministro de Salud desató una polémica al sugerir que se almorzará el 24 de diciembre para mantener el Toque de Queda con el mismo horario. Algunos ciudadanos han sugerido que se flexibilice el horario durante esas fechas y otros que se elimine totalmente, porque la tradición navideña, para muchos, es intocable.

Las iglesias abrieron en junio tras dos meses cerradas, tomando como medidas distanciamiento entre los feligreses, evitar las filas para dar la comunión y no dar abrazos de la paz. Estas registran una asistencia regular, incluyendo de parte de nuestras autoridades, quienes en estos últimos meses han celebrado varias misas, ya sea por el aniversario de algunas instituciones, por la recuperación del COVID-19 de algún ministro o por los 100 días de gobierno. 

Los gimnasios abrieron en julio tras organizarse en una protesta debido a la situación económica en la que se encontraban. Las plazas, los restaurantes y los centros de diversión están tan concurridos, que algunos legisladores han propuesto que se permita el libre tránsito de vehículos privados, pues consideran que es ineficiente tener guardias en las calles cuando las aglomeraciones se dan en otros espacios que no están supervisados.

Los partidos políticos han celebrado varios encuentros y congresos con asistencia considerable, entre ellos la apertura del Congreso del PLD en el Pabellón de Volleyball del Centro Olímpico y el de La Fuerza del Pueblo en el Puerto de San Souci. El partido del gobierno no se queda atrás en convocatoria, pues en las constantes giras del Presidente a las provincias, se reúnen para conversar con su dirigencia y las caminatas generan aglomeraciones.

El sector turístico (hoteles, bares y restaurantes) empezó un proceso de reapertura con un estricto protocolo a partir de julio. Pero fue después de un llamado que hiciera el Presidente Luis Abinader a las grandes cadenas para que reabran el 1ro de octubre, cuando se registró la mayor apertura. Múltiples esfuerzos públicos y privados se han desplegado para que se reactive el turismo en nuestro país. El Ministro de Turismo, incluso, ha estado compartiendo a través de sus Redes Sociales cuando las habitaciones de los hoteles del interior se llenan.

Los cines también abrieron este 8 de octubre tras seis meses sin operar. En un esfuerzo porque se reactiven las visitas a las salas, el presidente de la República disfrutó de una proyección de la película más reciente de Raymond Pozo y Miguel Céspedes, invitando a la población a asistir al cine, donde según el comunicado de Presidencia, se están cumpliendo con los protocolos sanitarios de la pandemia.  

Los teatros no se quedarán atrás, pues el Ministerio de Cultura anunció que el 3 de diciembre abrirán bajo el protocolo de “Teatro seguro”. El pasado 22 de octubre, la principal sala del Teatro Nacional abrió con una presentación musical para ministros y diplomáticos del gobierno en una muestra de este protocolo.

Sin embargo, las aulas están cerradas desde marzo. 


Contexto internacional 


En Alemania, tras el rebrote, la canciller Ángela Merkel anunció una serie de nuevas restricciones: los bares, teatros, óperas, ferias, cines, parques de diversiones, conciertos, gimnasios estarían cerrados, los viajes por placer serían restringidos y los restaurantes solo funcionarán por delivery. Sin embargo, las escuelas y guarderías se mantendrían abiertas. “Los niños no deben convertirse en los perdedores durante esta Pandemia”, afirmó Angela Merkel, quien también se refirió al aumento de violencia contra niños y mujeres mientras las escuelas y guarderías estaban cerradas.

En Francia, a pesar del rebrote del virus, el gobierno continuó con el plan de enviar a sus más de 12 millones de estudiantes de vuelta a clase a principios de otoño. Los preescolares y escuelas primarias funcionan con flexibilidad debido a que la junta asesora del Consejo Superior de Salud publicó que los niños presentan poco riesgo de contraer casos graves y de propagar el COVID-19. Una de las medidas del gobierno fue distribuir mascarillas gratis a los estudiantes.

En Suiza, pese al rebrote, se plantearon evitar el cierre de las escuelas tomando medidas de distanciamiento en las aulas, desinfección de manos y el uso obligatorio de mascarillas para estudiantes mayores de 12 años y maestros.

El Primer Ministro Irlandés también ha dicho que prefiere las aulas abiertas: “No podemos permitir que el futuro de nuestros niños y jóvenes sea otra víctima de esta enfermedad”. 

Pocos países europeos han optado por cerrar sus escuelas, entre ellos están Grecia y Austria. Este último ha optado por dejar abiertas las guarderías para los padres que requieran que cuiden a sus niños en horario laboral y las escuelas primarias. Italia, uno de los países que se vio más golpeado por la pandemia, también optó por la presencialidad.

En Estados Unidos, al Doctor Fauci lo cuestionaron sobre qué medidas recomendaría a la nueva administración en medio del rebrote: “Cierra bares y mantén abiertas las escuelas” respondió. “No hay una medida única para todo, pero como dije en el pasado… La posición predeterminada debería ser intentar lo mejor posible dentro de lo razonable para mantener a los niños en la escuela (…) La mejor manera de garantizar la seguridad de los niños en la escuela es reducir el nivel de propagación de la comunidad”.



La posición de las agencias de cooperación 


En el Día del Niño, la UNICEF lanzó un comunicado en el que llamaba a “Evitar una generación perdida” por los daños ocasionados por la pandemia del COVID-19 a la educación, nutrición y bienestar de los niños. Según el informe de UNICEF, hasta noviembre de 2020 el 33% de los estudiantes matriculados en todo el mundo habían sido afectados por el cierre de las escuelas en 30 países. UNICEF calificaba los posibles contagios por el COVID-19 en niños como la punta del iceberg, llamando la atención sobre las consecuencias a largo plazo para toda una generación de no tener acceso a educarse.

Organizaciones como la OMS defienden que se mantengan las aulas abiertas. Hans Kluge, director para Europa de la organización, se refirió a los efectos en la salud mental y las consecuencias sociales que tiene el confinamiento en los niños y jóvenes. Consideró que el confinamiento debe ser la última opción. 


El caso dominicano


Tras un esfuerzo de articulación, inversión y producción audiovisual por parte del Ministerio de Educación y agencias de cooperación internacional, nuestros canales televisivos y radiales están transmitiendo las clases del sistema de educación pública, sin embargo, especialistas en la materia coinciden en que si bien estos esfuerzos son loables, no son suficientes, pues con la distancia se pierde la posibilidad no solo de socializar lo que se está aprendiendo, sino de disipar el riesgo de ausentismo en los estudiantes, principalmente de aquellos que viven en situación de vulnerabilidad, quienes además se arriesgan a sufrir violencia sexual y otros tipos de abusos. Este formato también impacta a estudiantes con necesidades especiales.

Las clases a distancia también han afectado económicamente a los colegios privados y han traído secuelas en la salud mental de los estudiantes: “En principio, los niños estuvieron más receptivos a las clases virtuales, pero a medida que se ha extendido el tiempo de esta modalidad están cada vez más resistentes a ellas y reflejando sus frustraciones y sentimientos en su conducta. Como padres hemos tenido que acudir a terapeutas, psicólogos y espacios de juego y deportes para mitigar los impactos de la virtualidad.” afirma Montserrat Bordas, representante de Padres por la Educación Presencial, un colectivo que aboga por que se retomen las clases presenciales con sus debidos protocolos. 

Algunos colegios privados tienen formas de mitigar estas consecuencias del confinamiento, buscando alternativas para sus estudiantes, como llevarlos a tomar clases al aire libre en parques y en casas privadas con amplios patios. También, los que tienen canchas y gimnasios disponibles en sus instalaciones, los ponen a disposición de los estudiantes en horario de las tardes. Irónicamente, en nuestro país las aulas no pueden abrir, pero todas las actividades consideradas como no esenciales sí están permitidas. 

Las actividades en las que están incurriendo los colegios privados suceden en una especie de clandestinidad aunque están dentro de lo legal. Nadie se hubiese imaginado que para impartir clases habría que disimular, sin embargo, nuestro país no es el único donde los colegios están buscando estas alternativas. En Argentina, otro de los países con más de 10 meses de aulas cerradas, se registra el fenómeno de los “jardines blue”, donde maestros dan clases presenciales de forma ilegal a niños pequeños.

“Los colegios han intentado hacer de tripas corazón, pero creemos que saben que el alcance a los niños de manera virtual es limitado al igual que el impacto en la motivación y aprendizaje de los mismos. Han intentado crear actividades dinámicas virtualmente, y motivar a los padres y estudiantes comprendiendo los limitantes de la situación. Como institución también se sienten con las manos atadas…” agregó Montserrat.

La educación a distancia del sistema público empeora las debilidades que ya se arrastraban en él pese a que esta no dependa exclusivamente de una computadora y de la conexión a la red, principalmente porque limita la posibilidad de seguimiento con los estudiantes, muchos de los cuales, en zonas vulnerables, son hijos/as de trabajadores informales y deben quedar a su suerte en lo que sus padres trabajan. Otra limitación que tienen los medios televisivos y radiales es la rapidez con la que pasan las lecciones y la repetición de las mismas. 

A pesar de esto, maestros del sistema público ven riesgos en retomar las clases presenciales: “Ese es un tema delicado, en mi Liceo ayer nos hicieron la PCR a todos porque una escuela cerca de mi comunidad los profesores consiguieron un permiso de recibir a los estudiantes una vez a la semana para recibirles los cuadernos y cualquier necesidad que ellos tuvieran de manera particular. El distrito les dio permiso y lo hicieron, se contagiaron 30 profesores. Es un asunto difícil porque si se permitiera que los estudiantes volvieran a las clases, ¿cómo se garantiza que se va a mantener la salud de los profesores que en su mayoría son personas mayores de alto riesgo?”.

A pesar de que los maestros entrevistados coinciden en los riesgos que puede traer la presencialidad para la salud de maestros y estudiantes con comorbilidades, también coinciden en que la semipresencialidad se puede lograr con voluntad política. Sin embargo, no se vislumbra de parte del Ministerio de Educación y el Ministerio de Salud la posibilidad de reabrir las aulas. “Si hubiera voluntad política todo se puede hacer, no se ha hecho ni siquiera un censo para saber cuáles estudiantes están en condiciones para recibir clases, mucho menos van a hacer un censo para saber cuáles profesores están en condiciones para dar clases. Si hubiese voluntad política se puede hacer por lo menos de manera parcial.”

Antes del reinicio de las clases 2020-2021, maestros del sistema público temían perder el contacto con sus estudiantes y tener que “dar una clase sobre otra” cuando se discutía la posibilidad de no reiniciar en agosto sino en enero por “falta de preparación”. Hoy, sus temores de tener un año perdido se van haciendo realidad. Tras haber visto los esfuerzos y la voluntad por reactivar diversos sectores de nuestro país, la educación como base de la sociedad dominicana queda en cuestionamiento. 

*Para este reportaje se entrevistaron maestros del sistema público y privado, asesores del sistema público y directores de colegios privados.

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