El debate que nunca fue

El momento vivido por todos los santiagueros que sintonizaron el debate municipal organizado por ANJE este miércoles 5 de febrero pasa a la historia como uno de los más vergonzosos y lacerantes para el ‘orgullo santiaguero’. Las peticiones a nuestra casa común para que nos tragara se volvían súplicas mientras transcurría la noche porque la realidad que estábamos presenciando desbordaba toda racionalidad. Los que sienten apatía hacia la política se auto-congratulaban afirmándose que siempre han tenido la razón, que la política carece de sentido y que los malos éramos nosotros por participar de un show de mal gusto. De nuestro lado, los que sí defendemos el ejercicio ciudadano y democrático de elegir conscientemente nuestros representantes, nos aferrábamos al desempeño de Papito Cruz, candidato del PRSC, quien mostró un compromiso real con el objetivo por el cual prestamos nuestros oídos esa noche.

Uno de los hechos más notables, poniendo a un lado el desempeño de los candidatos, fue que el debate nunca llegó. Nunca se materializó la promesa de un intercambio de ideas, discusiones efervescentes, argumentos encontrados, en fin, la esencia de la convocatoria. Los cinco participantes fueron de robo porque lo que hicieron—lo que calificaría como una presentación y no un debate—fue mucho más fácil y sencillo que someterse al escrutinio de sus oponentes. El debate debe de darnos la oportunidad no solo de escuchar su versión de la historia, la cual se pueden memorizar y recitar, sino también escuchar las debilidades, incoherencias o la factibilidad que pueden señalar los otros. La discusión enriquece, añade complejidad y profundidad a lo hablado porque si los problemas fueran tan unidimensionales y fáciles de resolver como se plantean, ¿por qué no se han resuelto? Esta fue la acertada observación que hizo Indhira Tatis durante el debate de Santo Domingo Norte cuando rebatía la aserción de que el problema de los desechos sólidos estaba resuelto.

Quien no dijo presente para responder ninguna pregunta, sin dar algún tipo de excusa o explicación, fue el candidato peledeísta Abel Martínez. El actual alcalde de Santiago les dejó a la imaginación de todos los que lo esperaban sus razones para no asistir. Su ausencia fue notoria ya que su figura política es reconocida alrededor del país y por el momento va liderando los sondeos de intención de voto. No faltaron los apologistas que salieron a defenderlo en las redes sociales diciendo que Abel no necesita debate para ganar, demostrando así su falta de comprensión sobre la finalidad del evento. La ausencia de Abel Martínez también dio a entrever varias cosas, que él no tiene: 1) el principio democrático afianzado, 2) necesidad de rendir cuentas y 3)respeto hacia los demás competidores de la contienda electoral.

De todas maneras, el debate municipal de Santiago no careció de entretenimiento. La tarima, las luces, el panel de moderadores, la audiencia, las cámaras y la campana que sonaba cuando se acercaban al minuto de tiempo le agregaban dramatismo a un ejercicio político completamente inusual. Los candidatos que están acostumbrados a demostrar fuerza en recorridos por los barrios y en sus apariciones televisivas y radiales se veían por primera vez vulnerables, nerviosos, a la expectativa de las preguntas de los moderadores. Cuatro de los cinco candidatos no pudieron hacer la parte más simple: expresar de forma concreta y concisa sus propuestas principales en cada uno de los temas. Quisiéramos pensar que los nervios los traicionaron a todos pero si somos sinceros, en el fondo sabemos por experiencia con campañas electorales en República Dominicana que es porque no hay propuestas elaboradas que presentar.

Entonces, ¿cómo llenar los 60 segundos asignados a cada uno? En el caso de Ulises Rodríguez del PRM, la táctica era una convencional. En su discurso las obviedades como “los nuevos tiempos van creando demandas”, “vamos a reunirnos para buscar soluciones de consenso”, o “tomar carta en el asunto” abundaban. Estos clichés, típicos de una forma obsoleta de hacer política, nos dejaron un sinsabor. Yasser Serulle, del Partido Verde, por su lado, llenó el tiempo con un discurso impulsivo y emocional acompañado de una actitud de superioridad frente a sus homólogos. Aseguraba que sus propuestas no tenían precedentes y que él es el único candidato que no está vendido. Calificó al actual alcalde de “delincuentazo”, un descalificativo que no precedió de argumentos convincentes o pruebas fruto de la investigación. Serulle tiró al aire propuestas creativas que rozaban lo ridículo como la reubicación del “fallo tectónico”, el cual “requiere miles de millones de pesos reubicarlo”. También nos dejó anonadados la retórica xenófoba y el uso de discurso de odio contra los inmigrantes haitianos. Se refirió a los haitianos como “una plaga” que hay que sacar del municipio. Este discurso además de peligroso,  según las lecciones de la historia dictatorial dominicana, es inconstitucional ya que viola las restricciones a la libertad de expresión que incluye atentar contra la honra de las personas y el orden social.

José Eugenio Martínez, del Partido Cívico Renovador, no hizo uso de el tiempo conferido en cada sección, concediendo hasta la mitad del que le correspondía. 60 segundos es un tiempo limitado para cualquier candidato con un programa detallado de gobierno pero lamentablemente Martínez no pudo ofrecer suficiente información que lo validara como un contendiente serio. Sus ideas estaban desordenadas y se mostraba inseguro, transmitiendo duda sobre su preparación y capacidad a todos los que lo conocimos por primera vez. Por otro lado, el candidato de Alianza País y el más joven de los presentes, Deiby Salgado, se presentó por igual sin un conjunto de acciones necesarias para lograr sus objetivos que en su caso estaban elaborados en función de la actual gestión. Salgado le confirió un exceso de tiempo e importancia al actual alcalde, que no necesita más bombos y platillos de los que ya tiene, desaprovechando que pudiésemos conocer su sello distintivo y visión de ciudad.

El debate, aún si no llenó las expectativas sobre el nivel de competencia que se esperaba, tuvo también sus luces. En primer lugar, durante el segmento sobre saneamiento de cañadas José Eugenio Martínez subrayó la importancia de abordar la conciencia ambiental desde la educación holística, como eje transversal en todos los espacios de la comunidad (escuela, organizaciones comunitarias, junta de vecinos) para que no se pierda la información en campañas puntuales sin efecto en el tiempo. Es innovador que la ecología sea incluida, aunque tímidamente, en la conversación sobre municipalidad como un punto relevante ya que siempre ha sido relegada al margen o completamente ignorada. En otro punto alto del debate, Ulises Rodríguez admitió que el departamento de juventud del ayuntamiento no funciona y que es necesario reorganizarlo para que cumpla su función. Además complementó con mayor inversión para deporte, instauración de un programa de becas para estudiantes y rutas universitarias con iluminación y seguridad. Este compromiso significaría que los fondos establecidos por ley para educación y deportes no correrían el mismo riesgo de ser desviados para otros fines, lo que sería un buen primer paso para la inclusión de los jóvenes en la gestión municipal.

La mayor sorpresa nos la llevamos de Papito Cruz, quien aún siendo tres veces regidor por Santiago e integrante del Directorio Presidencial del PRSC en Santiago, no es una figura muy bien conocida. Su desempeño fue consistente durante todo el debate. Se mostró sereno, preparado y seguro de sus palabras. Por su vasta experiencia en temas de municipalidad, basó la mayoría de sus argumentos en los fundamentos legales que como abogado también maneja con facilidad. Le dio una lección sobre cómo funcionan los órganos municipales y cuáles son las competencias del alcalde a sus oponentes, lo cual se notó cuando estos repetían parte de su discurso luego de este haber concluido. Dentro de sus propuestas se destacan la creación de carriles expresos para el transporte público, la construcción de viviendas y reubicación de personas que viven próximo al Río Yaque, una nueva policía municipal con vocación comunitaria y el programa juvenil “Piensa en tu Ciudad”. Es lamentable que siendo un candidato que demostró tener los conocimientos y las ideas necesarias para una buena gestión forme parte de un partido que ha perdido toda credibilidad y que en la actualidad está moribundo, conectado solo por tubos de oxígeno consistiendo de las alianzas electorales que firman.

Dejanos tu Comentario

*
*