El éxito de la democracia

La democracia no es solamente una configuración de …

sino también un proceso. Este proceso hacia la democracia no es lineal, puede obtenerse y luego haber retrocesos o interrupciones. También pueden haber híbridos como el  “autoritarismo electoral” (Diamond 2008)—un sistema multipartidista competitivo, donde el incumbente está exento de las leyes—disfrazado de democracia. 

Según Diamond, estos regímenes ambiguos que mucha gente considera democracias no tienen procesos electorales claros o lo suficientemente libres y transparentes como para que sean consideradas democracias en el sentido mínimo de la palabra.

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿cuáles factores inciden en que una democracia sea exitosa y  perdure?

*Ojo: Estas no son precondiciones obligatorias sino elementos facilitadores que guardan relación con la permanencia de la democracia sobre el tiempo.

Estado de la democracia a nivel mundial por población y por país. 

Fuente: Freedom House (2020)

Elementos sociales y culturales:

1. Grado de fraccionamiento social

Las sociedades altamente divididas en grupos étnicos y raciales, sin unidad nacional, son más susceptibles a luchas de poder, inestabilidad política y en algunos casos, fragmentación territorial o secesiones (Dahl 1989). Es necesario puntualizar, sin embargo, que el nivel de conflicto depende del número de divisiones, el tamaño de los grupos y la distribución de poder entre ellos por lo que no es correcto asumir que todas las sociedades pluralistas implican conflicto (Horowitz 1985).

Ej: Después del derrumbe de la Unión Soviética, la democracia tuvo mayores avances en países de Europa del Este con menos divisiones étnicas (Hungría, Polonia, República Checa) que en Slovakia, Bulgaria y Romania donde las sociedades están más divididas. Algunos ejemplos modernos de conflictos identitarios y crisis democrática incluyen Cataluña en España, “Black Lives Matter” en Estados Unidos y la guerra civil en Siria.

Aunque la heterogeneidad no es un impedimento para una transición democrática, sí dificulta la consolidación. Dentro de una democracia, el Estado de Derecho debe proteger los derechos étnicos, culturales, religiosos y de las minorías de una sociedad plural y crear los canales para la participación y expresión de sus intereses y valores. Esto no es una tarea sencilla. 

2. Presencia de una clase media y sociedad civil fuerte

       Según la teoría de “cultura política” de Almond & Verba (1963):

  • Las organizaciones de la sociedad civil sirven para balancear el poder político.
  • Son un centro de generación de nuevas opiniones, un medio de propagación de información y enseñan al ciudadano sobre el ejercicio de la política.
  • Aumentan la participación política y sus miembros son más propensos a tener valores asociados con la democracia como la tolerancia y apoyo al sistema de partidos.

Según Robert Putnam (1994), estas organizaciones construyen el “capital social”—los lazos horizontales que hacen que las personas en una sociedad se sientan unidas— que generan la confianza y sentido de valores compartidos necesarios para actuar como colectivo en la esfera política.

La membresía en estas organizaciones está estrechamente vinculada con el nivel socioeconómico y tiempo de ocio, por lo que, a mayor presencia de una clase media, mayor las posibilidades de que estas asociaciones existan.

3. Valores de “autoexpresión”

El apoyo a la idea de democracia es insuficiente para que las instituciones democráticas sobrevivan (según la última Encuesta Mundial de Valores (EMV) del 2010-2014 más del 80% de la población mundial describe la democracia como “buena” o “muy buena”), debe de estar acompañado de un set de valores de “autoexpresión”—en contraste con valores de “supervivencia”— que incluye tolerancia, confianza, libertad de expresión, autonomía, ambientalismo, igualdad de género (Inglehart 1997).

Francis Fukuyama (1992) y Samuel Huntington (1993) popularizaron el argumento de que la democracia liberal es un fenómeno occidental y ligado al judeo-cristianismo, lo que lo hace incompatible con el Islam por este negar la separación entre la religiosidad y la comunidad política. Por ende, el mundo occidental y su tradición de derechos humanos y el mundo árabe y su fundamentalismo religioso son consideradas dos corrientes opuestas y paralelas. 

Esto, sin embargo, es contrario a una interpretación secular del Islam y a los movimientos pro-democracia que tomaron lugar en el mundo árabe a partir de finales del 2010 (Primavera Arabe). Dos tercios de la población de Oriente Medio actualmente tiene menos de 30 años, tienen mayor nivel educativo que sus antecesores, están más conectados a otros países y apoyo a la democracia. Además, países con mayoría musulmana como India, fuera del mundo árabe, son democracias (otros ejemplos: Indonesia, Malasia, Líbano, Tunisia); mientras que la mayoría de los 1.7 billones de musulmanes en el mundo viven en algún tipo de democracia.

Elementos económicos:

1. Nivel de desarrollo económico

“La democracia está relacionada con el grado de desarrollo económico. Mientras más desarrollado sea un país, mayores sus chances de sostener democracia” (Lipset 1959). Según Lipset, un país con un índice alto de desarrollo económico—GDP per capita, industrialización, urbanización y educación—tiene una población que es capaz de participar en la política y no dejarse seducir por extremistas y demagogos. 

La educación permite que las personas entiendan la necesidad de normas de tolerancia (de minorías étnicas y religiosas y/o de la oposición) y aumenta su capacidad para tomar decisiones electorales racionales. Para que esto ocurra, debe también de existir una redistribución de las riquezas.

Según Przeworski et al. (2000) entre 1950 – 1990 los países más pobres tenían un 12% de probabilidades de ver su democracia interrumpida y una esperanza de vida democrática de 8 años.

Críticas:

Hay una larga lista de países con un alto nivel económico bajo dictaduras como China y su partido comunista, Rusia y su presidente Vladimir Putin, Singapur, Malasia, entre otros. Por ende, sería incorrecto inferir que un aumento de riquezas hace las democracias más probables (Przeworksi & Limongi 1997) o como es el caso de Argentina y la dictadura militar de finales de los 70, que las democracias sobrevivan indefinidamente sobre el umbral de USD$6,055 per cápita (O’Donnell 1979).

Desde 1990, hay ejemplos de democracias electorales que han sobrevivido el test del tiempo en países muy pobres como son: Benín, Mali, Nepal, Malawi, Botswana, Namibia(Diamond 2008). Además, según Freedom House, del 46% de los países considerados ‘libres’ al final de la tercera ola de democratización, solo 2% han revertido a gobiernos autoritarios desde el 2005. Esto demuestra que la democracia ha perdurado décadas en lugares sin las precondiciones económicas.

Además, la teoría de modernización tiene un énfasis demasiado determinista y no se preocupa en cómo, a pesar de ciertas condiciones, los actores y sus estrategias juegan un papel vital en un proceso de democratización (O’Donnell & Schmitter 1986).

*Ojo:  Los factores que mantienen a una democracia estable deben diferenciarse de los factores que la llevaron a su existencia (génesis).

2. Nivel de igualdad económica

Muchos investigadores (x) han argumentado que la democracia florece con mayor facilidad en lugares donde existe una economía de mercado, donde las personas pueden emprender y realizarse, en oposición al control total del Estado de los medios de producción. SIN EMBARGO, la acumulación de capital sin redistribución crea desigualdades y divisiones en la sociedad que entran en conflicto con la democracia y la igualdad económica (Toledo 2010). Al igual que las divisiones étnicas, las divisiones de clase profundas y el debilitamiento de los sindicatos de trabajadores son una amenaza para la democracia. 

Ej.: En Latinoamérica, la región más desigual del mundo, la ralentización de la economía y el descontento social se ha traducido en apatía política y un retorno a fórmulas de populismo autoritario como en Brasil, Venezuela y Nicaragua, al mismo tiempo que se han volcado en protestas masivas.

Según Merkel & Weiffen (2012) la reaparición del conflicto de clase “son fundamentalmente atribuidos a la acelerada distribución desigual de los recursos socioeconómicos desencadenado por la globalización, la predominancia del neo-liberalismo y el desmantelamiento del estado regulador”. 

Chile : protestas estallaron en contra de la desigualdad económica a partir del alza de la tarifa de metro, esto abre el paso a un proceso de reforma constitucional 

Venezuela: la población se manifiesta desde el 2013 en torno a la escasez de productos básicos, la inflación y el control de todos los poderes del Estado por el gobierno de Maduro 

Ecuador: un paquete de reformas económicas del gobierno de Lenín Moreno, que incluía el alza al precio de la gasolina, llevó a miles de personas a las calles

Colombia: se realizaron fuertes protestas contra las medidas del gobierno de Iván Duque, incluyendo una reforma tributaria, que ahondan la desigualdad. A esto se suman el asesinato de líderes sociales y la corrupción.

Haití: la corrupción y aumento del costo de la vida impulsaron la exigencia del cambio de gobierno de Jovenel.

En República Dominicana estamos viviendo momentos de inestabilidad política y de transición de gobierno que puede servir de apertura para mejorar la calidad de la democracia. La democracia dominicana, desde finales de la dictadura Trujillista, se ha restringido a los requisitos mínimos de celebración de torneos electorales cada 4 años. Como tarea pendiente quedan la institucionalización del régimen democrático mediante la separación de los poderes del Estado y la garantía de derechos económicos y sociales como mejoras a los salarios, a la salud y a la educación. Estos elementos citados anteriormente, además del rol estratégico de los actores del escenario político y la sociedad civil, deben servir de horizonte para una agenda que tenga como objetivo una democracia exitosa y duradera.

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