El Goteo, la cubeta y la ponchera

Por Albreydy Holguín alias Inka

El Gran Santo Domingo “creció” bajo una visión desarrollista y neoliberal, es una ciudad construida sobre la hipótesis del goteo, que plantea que favorecer el crecimiento económico ayuda a la reducción de la desigualdad social porque aumenta la riqueza. Visualízalo así: si pones una cubeta dentro de una ponchera y le metes una manguera a la cubeta, llegará un momento en el que la cubeta rebose y el agua caiga dentro de la ponchera. Suena inteligente ¿no? Bueno… El problema es que, en la vida real, esa cubeta no deja de crecer y, entonces, nunca rebosa lo suficiente como para que la ponchera también se llene.

Ahora, pensemos en esa cubeta como el centro de la ciudad y en los barrios como la ponchera. Imaginándolo así, lo que tenemos es un escenario más complejo que dos envases y una fuente, lo que vemos es millones de personas queriendo estar dentro de la “cubeta” y no en la “ponchera” porque toda la gente quiere una vida digna. Así se genera lo que llamamos periferia, que no es algo geográficamente exacto, es más bien heterogéneo: hay torres lujosas rodeando viviendas de -tabla y zinc- en el mismo centro del Distrito Nacional y hay residenciales amurallados justamente al lado de comunidades empobrecidas en Santo Domingo Norte, por ejemplo. La gente de La Yuca y El Manguito sabe klk

Hay que buscar la forma de tener un empleo para volver a la “ponchera” con par de gotas, cada 30 días, si no es que se evaporan en la misma cubeta. Que “¿cómo así?” Oh, que el dinero que la gente del barrio se gana trabajando duro en las casas y las empresas de la gente enriquecida termina regresando a la gente enriquecida. Ese dinero vuelve a ser parte de la “cubeta” porque a ella le pertenecen la mayoría de productos y servicios que todo el mundo consume. Por eso es muy importante apoyar las pequeñas y medianas empresas locales, aunque estas también dependen de los productos y servicios de las gigantescas empresas nacionales y multinacionales. Pero ese es otro tema.

La ciudad de Santo Domingo creció mucho, se puso muy bonita, pero en ese proceso le dió la espalda al barrio y lo escondió con muros, torres y más. Lo abandonó porque fue diseñada por y para las élites y, si en el barrio hay agua potable, energía eléctrica, asfaltado, alcantarillado, áreas verdes, parques, canchas, multiusos, anfiteatros, rutas culturales o historias que mueven el turismo, estudios de producción audiovisual, museos, calles peatonales, ciclovías y todavía quedan, habría una ruptura significativa del círculo de pobreza y eso no favorece a las élites, porque de la gente empobrecida es que las élites viven. Es que es necesario que mucha gente, nuestra gente, nosotros y nosotras, tengamos muy poco para que un grupito tenga tanto que sea absurdo, ridículo.

Así se crece, se sobrevive y se muere en Santo Domingo, bajo la ilusión del progreso, que se parece a Cristo, porque siempre está viniendo, pero nunca llega. Y nunca se llega a ser capitaleño/a, aunque nazcas en el centro, trabajes en el centro (y para el centro), hagas tus diligencias en el centro y sueñes con el centro. Pero es que no disfrutas de los privilegios del centro porque, aunque pases nueve horas (de 17 que no estás durmiendo) en el centro, tú eres del barrio y el barrio no es Santo Domingo, no el Santo Domingo que se presume en las fotos.

Que dice la gente!

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