La posición que ocupa la mujer en el mundo del trabajo

Por Jenny Torres y El Mitin


El mes de marzo es un mes con una significación muy especial para las mujeres y con ello para toda la sociedad. 

Es el mes en donde mostramos tanto los avances que hemos alcanzado a través de luchas históricas, pero también en donde hacemos consciencia acerca de todo lo que aún nos queda pendiente. Uno de esos pendientes es la posición que ocupamos en el mundo del trabajo. 

Pero antes de hablar acerca de las desventajas acerca de la forma en cómo las mujeres nos insertamos en el mundo del trabajo, aclaremos algunos conceptos. 

Veamos: ¿qué es eso de “El mundo del trabajo”? Es otra forma de referirse al “Mercado laboral”. Es otra forma de expresar de forma relacional las tramas que se tejen dentro de las distintas ramas laborales y los distintos sectores de la economía. El mundo del trabajo es analizado desde distintos indicadores que dan cuenta de : nivel de desempleo, ocupación, subocupación, etc. Son indicadores establecidos a nivel internacional por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La OIT existe desde 1919. Tiene su sede en Ginebra desde el año 1920. Es un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de temas laborales. Sus objetivos principales son: promover los derechos en el trabajo, fomentar las oportunidades de empleo decente, fortalecer la protección social y reforzar el diálogo sobre asuntos de la esfera laboral. En 1969, la Organización recibió el Premio Nobel de la Paz. 


En República Dominicana existe desde el año 1991 la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo (ENFT), levantada por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) y es la principal fuente para la elaboración de las estadísticas laborales en el país. Desde el año 2014, bajo la asesoría de la OIT, se trabajó en cambios importantes en la ENFT y a partir del año 2017 solo se levanta la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) que rompe la serie pero integrar mejoras, de acuerdo con el informe elaborado por el BCRD y la OIT.  ¿Una fuente de “la izquierda”? nah.

¿Qué otras fuentes existen en el país para analizar la cuestión del mundo del trabajo? La Tesorería de la Seguridad Social (TSS) es otra. Pero … ¿Qué es la TSS?

La TSS es una entidad autónoma y descentralizada del Estado, adscrita al Ministerio de Trabajo, dotada de personalidad jurídica, según establece el Art. 28 de la ley 87-01 modificado mediante el artículo 3 de la Ley 13-20.

La TSS registra las empresas que deben realizar los pagos tanto de empleadores/as como de empleados/as que tributan en la seguridad social. El propio carácter oficial de la TSS hace que solo puedan ser registrados datos provenientes de empresas ubicadas en el sector formal del mundo del trabajo. En ese sentido, las estadísticas que ofrecen son importantes pero insuficientes para caracterizar el mundo del trabajo. 

El informe estadístico emitido por la TSS ofrece en ese sentido solamente información del sector informal y de forma agregada por sectores, ramas y tipo de empleo. Eso hace que los análisis que sean emanados de allí estén sesgados y no representan la realidad de la empleomanía del país. 

Pero ¿Qué es eso de ramas y sector y tipo de empleo?

Ramas de actividad económica: Es la clase de actividad del establecimiento, empresa u otra unidad económica en el que una persona ocupada ejerce su ocupación principal en la fecha de referencia. Por ejemplo: Agricultura, hoteles y restaurantes, administración pública, educación, etc

Sector de empleo: se refiere a las características de la unidad productiva (es uno de los cambios introducidos en la ENCFT) en cuanto a organización jurídica, registros y características de la contabilidad. Se distingue en formal o informal 

Tipo de empleo: se refiere a la persona empleada y se mide en relación al acceso a seguridad social a través del empleo, existencia de contrato o remuneración. 

Hay dos elementos más que son importantes a la hora de analizar la existencia o no de brechas en el mundo del trabajo y son el tipo de ocupación y la categoría. 

Tipo de ocupación: acá se presenta la característica del puesto ocupado por la persona según el nivel de especialización. Se distingue acá si el puesto ocupado es como: gerente, profesionales intelectuales, empleados de oficina, trabajadores no calificados, etc. 

Categoría ocupacional: se refiere a la forma en cómo está relacionado el empleo con la unidad productiva. Si es por ejemplo: patrón, cuenta propia, empleado del estado, privado, familiar no remunerado, etc.

El análisis más fino entonces se obtendrá en la medida en la cual se pueda desagregar y contrastar a partir de estas variables. 


Estructura del mercado laboral

¿Cómo anda el mundo del trabajo?

En primer lugar se observa a groso modo, que la brecha de participación en mercado laboral de hombres en referencia con las mujeres ha ido disminuyendo paulatinamente. La reducción de esa primera brecha, aunque lenta, es positiva. 

Cuando hablamos de brecha nos referimos a la existencia de distancias sociales en el acceso a un determinado bien o servicio. En lo que se refiere a esta breve reflexión, nos referiremos a las distancias en el acceso al empleo entre hombres y mujeres. 

Fuente: construcción Torres & Corporán en base a ENFT 2000-2016 y ENFCT 20016-2020

*Para el año 2020 se contó con el primer trimestre de la encuesta

En segundo lugar veamos como la aplicación de algunos indicadores muestran la existencia de un empleo segregado (esta es una muestra de un estudio más amplio que será presentado más adelante). Para ello se utilizó los índices de diferencias absoluta de disimilitud de Duncan (ID) y el índice de segregación Karmel y MacLachlan (IKM). Los resultados de la aplicación de esos índices no son alentadores y muestran un mercado laboral segregado

Fuente: construcción Torres & Corporán en base a ENFT y ENCFT

Para que comprendamos el significado de por ejemplo el ID, en República Dominicana, para el  año 2000  era de 38 pp, lo que implicaba que se requeriría que 38% de las mujeres (o de los hombres) cambiasen de ocupación para que ambos géneros estuviesen igualmente distribuidos en las ocupaciones. El gráfico anterior muestra que el ID muestra que la segregación laboral por sexo ha empeorado, lo que demuestra que no es suficiente el aumento de la participación laboral de la mujer.

¿Qué pasa con los salarios? 

El cuadro que se presenta a continuación refleja los ingresos por hora para hombres y mujeres según nivel educativo, edad, tipo de empleo y tipo de jornada. Esto es muy importante porque para caracterizar los fenómenos sociales las desagregaciones son las que nos indicarán los puntos críticos y marcarán dónde se debe actuar. El análisis con enfoque de género precisamente busca identificar dónde se ubican las desigualdades para actuar en consecuencia.

Ingresos por hora República Dominicana, por edad, educación, sector y jornada


Fuente: construcción Torres & Corporán en base a ENCFT 2019

Brechas en los ingresos por hora (ingresos por horas de hombres menos ingresos por hora de mujeres)


Fuente: construcción Torres & Corporán en base a ENCFT 2019

¿Qué nos dice el cuadro?

1) Las diferencias de ingreso por hora en la jornada completa tanto para el sector público como privado, muestran ventajas para los hombres en casi todos los niveles educativos y rango de edades.

2) En el caso de las jornadas parciales, existen al menos 7 estratos en donde el ingreso por hora de la mujer es mayor que el del hombre pero en el resto (23 estratos) son inferiores

3) ¿En conclusión? Sí, avanzamos. Pero aún estamos muy detrás en la carrera

¿Qué pasa con el ingreso laboral promedio? Pues que  la diferencia existe, se prolonga en el tiempo y es a favor de los hombres.

Ingreso laboral total (incluye beneficios marginales y empleo secundario cuando la hay).

Fuente: construcción en base a ENCFT 2016-2019

¿Qué ocurre cuando desagregamos por sectores? Ocurre que las brechas se reducen en el sector formal, pero sigue siendo en el tiempo superior en los hombres que en las mujeres. La brecha en el sector informal es mucho más amplia. Incluso en el servicio doméstico, que es dominado por las mujeres, el ingreso es inferior al de los hombres.

Fuente: construcción en base a ENCFT 2016-2019

Pero Jenny, dirán ustedes, ¿por qué es que en los datos de la TSS el promedio de ingresos es superior en mujeres que en hombres?

Hay varias razones. Ya explicamos arriba que en TSS solo está el sector formal.

Ah no Jenny, pero es que tú dices aquí que también en el sector formal los hombres llevan a las mujeres.

Sí, lo que ocurre es que en TSS solo se registra el salario base. Y los componentes del ingreso son más. La ENCFT recoge información de beneficios marginales asociados al empleo que no son de interés para los fines de la TSS.

Por ejemplo, a Septiembre 2020, TSS reseñaba esta cantidad de empleados y empleadas:

Fuente: obtenido de panorama laboral 2020 de la TSS

La TSS suma la masa laboral completa según sexo y hace un promedio simple. ¿Es un análisis válido? Sí, siempre y cuando se tenga claro que no representa realmente el mercado laboral porque los fines de esa data no son esos. La TSS tendría que poner a disposición de investigadores e investigadoras la base completa anonimizada para poder identificar la situación real de las empresas que registran sus informaciones en esa entidad.

Mientras que la ENCFT, en su tercer trimestre registra un total de 4,295,508 de personas empleadas en los diferentes sectores. De estos 2,621,699 son hombres y 1,673,810 son mujeres.

Personas ocupadas en el según sector (3er trimestre ENCFT 2020)

Fuente: construcción en base a indicadores del Banco Central


¿Es una obsesión decir que estamos mal? Claro que no. Es la forma correcta de diagnosticar una situación. Con todas las desagregaciones necesarias para tomar decisiones.

Las mujeres somos la mitad de la población y sin embargo a septiembre del 2020 había alrededor de 947 mil más hombres empleados que de mujeres.

En TSS a septiembre 2020 había 174 mil más hombres registrados que mujeres.

Así que, no, no podemos cantar victoria. Mucho me alegraría poder decir que la ardua lucha de los diversos movimientos feministas ha terminado en el ámbito laboral. Pero ahora es que falta mambo.

¿Qué pasa con los trabajos de cuidado?

La Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples (ENHOGAR) incluyó en 2016 un módulo específico sobre usos del tiempo. Los hallazgos del estudio corroboran la feminización estructural del Trabajo No Remunerado (TNR) realizado en los hogares y la masculinización del Trabajo Remunerado (TR). De las 40.8 horas que la familia dominicana promedio dedica semanalmente a labores domésticas y de cuidados, la mujer asume un 77 % de la carga (31.2 horas) y el hombre se responsabiliza del 23 % restante (9.6 horas), triplicando holgadamente la dedicación masculina al TNR. Asimismo, el análisis desagregado según tipos de TNR –trabajo doméstico y trabajo de cuidados– evidencia una mayor renuencia entre varones a las tareas de cuidado (16%) que al trabajo doméstico (28%). Por el contrario, el comportamiento de hombres y mujeres respecto al TR se invierte, siendo los hombres quienes acumulan una cantidad de horas semanales en ocupaciones retribuidas económicamente (37.1) que casi duplica el volumen de TR femenino (19.5) (Oficina Nacional de Estadísticas, 2016)

Entonces es posible decir que se avanza en la ruta de mejorar las condiciones laborales de la mujer. Pero el ritmo es muy lento y las brechas aún son enormes.

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