¿Qué está pasando en los Estados Unidos después de las elecciones?

Por Jonathan Martínez


El pasado 3 de noviembre se realizaron las elecciones presidenciales de los Estados Unidos y el mundo se detuvo a contemplar cómo “la casa de la democracia”, y primera potencia mundial, nos daba una función con todos los lujos de cómo se realizan unas elecciones.

Los colegios electorales abrieron sus puertas temprano, bajo las más avanzadas medidas de seguridad contra el COVID-19, y en sus urnas echaron la suerte de quienes dirigirán durante los siguientes 4 años el destino de los Estados Unidos de América. Como de costumbre, hubo un enfrentamiento bipartidista representado por los demócratas y los republicanos. Y una escasa participación de no más de un 1,2 % del Partido Libertario.

Este proceso electoral fue minado de un sin número de imprevistos provocados por la crisis del COVID-19, que de hecho forzó a los votantes a hacer un uso masivo del voto por correo –propuesta que realizaran los demócratas durante la campaña electoral como estrategia para evitar el aumento de la cifra de infectados.

Este método de votación atípico ha levantado sospechas sobre la integridad de miles de votos y ha provocado el cuestionamiento legal del proceso por parte del candidato presidencial Donald Trump, y todo su equipo.

Esta metodología, no favorable para muchos, ha sido la salida más consciente y humana ante la abrumadora crisis sanitaria que se vive en los Estados Unidos, y que hoy apunta a más de un millón de contagios, días después de las elecciones. Pero esto no quiere decir que el voto por correo constituya un método certero y que suponga suplantar el voto presencial en su sentido estricto. Más bien, es una alternativa que debe cubrir unos roles de verificación aún más severos y confiables.

Sorprendentemente, el expresidente republicano, George W. Bush, reconoció la victoria del presidente electo, Joe Biden, y expresó sus felicitaciones al nuevo inquilino de la Casa Blanca. Cosa que contradice las declaraciones que hiciera Mike Pompeo, actual Secretario de Estado.

La ofensiva de Trump no se ha hecho esperar y las acciones legales en esta ocasión van en serio y en busca de que se reconozca un supuesto triunfo de los republicanos en las pasadas elecciones presidenciales – o por lo menos, que logren mantener el control del Senado. 

Donald Trump, con 217 votos electorales, y muy lejos de la victoria, ha encabezado fuertes acciones legales en el estado de Georgia. Y de acuerdo con las declaraciones de algunas figuras republicanas, será necesario un reconteo debido a lo ajustados que fueron los resultados.

Mitchell McConnell, líder político de Washington, DC y principal activo en el Senado del Partido Republicano, ha normalizado la situación llevando su argumento a que las vías judiciales están disponibles  y que pronto las instituciones del país decidirán un resultado; por lo tanto, no hay de que alarmarse.

Para Bob Bauer, uno de los reconocidos abogados de la campaña de Biden, el reconteo no llevará a ningún lugar, ya que desde el año 2000 todos los reconteos estatales que se han realizado no han sobrepasado una diferencia de más de 450 votos, y en esta ocasión Biden supera esos márgenes por mucho.

Como respuesta a las solicitudes de investigación por delitos electorales realizadas por los republicanos, y encabezadas por el presidente Trump, el Secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, ha anunciado que habrá un reconteo de todas las papeletas emitidas el pasado 3 de noviembre en las elecciones presidenciales, tal como solicitaron los asesores legales de Trump.

Este drama postelectoral pronto llegará a su final.  Algunos expertos señalan fechas cruciales, como el 5 de enero, cuando se celebrarán elecciones senatoriales de segunda vuelta en Georgia. En esta se decidirán dos asientos en el Senado, pudiendo los demócratas lograr un empate técnico que llevaría a la vicepresidenta electa, Kamala Harris, a una posición poderosa, de acuerdo con lo establecido en las leyes norteamericanas, en la cual la vicepresidenta juega un rol determinante en el Senado en caso de que se presente un empate técnico o un impase, pudiendo su voto inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro, con calidad de voto decisorio.

El 20 de enero es la fecha establecida para que el nuevo presidente electo asuma el mando y resida en la Casa Blanca. De acuerdo a los resultados oficiales, cada día que pasa acerca más a Joe Biden y Kamala Harris al acto inaugural. 

La cuenta regresiva se ha activado en contra de los republicanos. El presidente electo, Joe Biden, ya ha sido declarado ganador con alrededor de 290 votos electorales. 

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