Regresan las caravanas a la cultura política dominicana

El fin de semana el Distrito Nacional presenció el retorno de las caravanas políticas en la víspera de campaña de las candidaturas a la alcaldía proclamadas desde el 8 de noviembre hasta el 14 de febrero. 

Lo que caracteriza a esta clásica forma de hacer campaña dijo presente en estas caravanas: el entaponamiento, el ruido, el entorpecimiento de la vida ciudadana, el caos en las calles en fin de semana, donde las personas disfrutan de su día libre para celebrar y resolver asuntos personales. Sobre todo intensificando el caos habitual de la temporada navideña y por supuesto la basura que genera esta forma de promoción política. 

Quizás irónico que se utilice en teoría para celebrar las proclamas de candidaturas para las elecciones municipales, que luego de la semana pasada fueron aprobadas las candidaturas inscritan que cumplián con los requisitos en 158 colegios municipales. 

La cultura política dominicana se reivindica en clásicas formas. Con la utilización de caravanas como campaña política, una práctica no superada por los partidos para demostrar “su fuerza” y crear expectativa de triunfo.

El Partido de la Liberación Dominicana , PRM, Y LFP han realizado caravanas políticas en el marco de la proclama de las campañas municipales. Candidatos presidenciales y congresuales han encabezado dichas caravanas. 

A pesar de lo establecido Artículo 169 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral “No puede difundirse propaganda electoral ni realizarse acto alguno de campaña electoral fuera del período electoral definido por la presente ley, con excepción de lo dispuesto por la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas con relación a las precampañas.

Dicha participación crea un ambiente confuso para el conocimiento de las propuestas municipales sin influencias de otras candidaturas y evidencia debilidades en la ley electoral y sus regulaciones.  

Debilitan las nuevas oportunidades que se dan con la celebración de elecciones separadas entre municipales y las presidenciales / congresuales. Así como las posibilidades de equilibrar la representaciones en puestos públicos con la eliminación del arrastre. 

Las caravanas reivindicadas en el panorama de la campaña políticas de las miles de candidaturas que se estarán eligiendo entre las elecciones municipales. 

Dichas caravanas se dan dentro del marco de la proclama de las campañas municipales y dentro de la prohibición de campañas de candidatos de las elecciones presidenciales y congresuales del 16 de mayo. 

La participación de los demás candidatos crea un ambiente confuso para el cumplimiento de las regulaciones electorales y para el conocimiento de las propuestas municipales sin influencias de otras candidaturas.  

Alterando la oportunidad de elecciones con mayor participación ciudadana y el equilibrio de las representaciones en los distintos puestos públicos con la celebración de elecciones separadas y sin arrastre. 

La utilización de caravanas como campaña política, una práctica no superada por los partidos para demostrar “su fuerza” y crear expectativa de triunfo.

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